La gestión de proveedores se ha convertido en una función crítica para las organizaciones modernas. En un mundo interconectado, contar con un proceso estructurado de evaluación y control no es solo un requisito regulatorio, sino una práctica esencial para reducir riesgos y garantizar la continuidad del negocio. Hoy en día, esto ya es un requerimiento impuesto por regulaciones, estándares internacionales y clientes.
Un beneficio inmediato es la reducción de riesgos de seguridad. Al evaluar proveedores bajo criterios de ciberseguridad, se minimiza la exposición a brechas de datos o incidentes externos. Sin embargo, siempre existirá un riesgo residual que debe ser monitoreado y gestionado de cerca.
Desde la perspectiva de privacidad, la gestión de proveedores asegura que los datos personales se traten de manera adecuada. El GDPR obliga a que los terceros cumplan con las mismas exigencias. Instrumentos como las Standard Contractual Clauses (SCCs) y los Data Processing Addendums (DPAs) permiten a las organizaciones obligar legalmente a los proveedores a cumplir con requisitos de privacidad.
En cuanto a cumplimiento normativo y GRC, un proceso robusto permite documentar evaluaciones, mantener evidencias y demostrar diligencia frente a auditores o reguladores. Esto facilita la alineación con estándares como CIS, ISO/IEC 27001:2022, ISO/IEC 31000:2018 o el NIST Cybersecurity Framework.
Otro impacto positivo es la eficiencia en la relación comercial. Cuando los proveedores entienden desde el inicio las expectativas de seguridad y privacidad, se reduce la fricción en contratos y se generan relaciones más transparentes y sostenibles.
Finalmente, un programa de gestión de proveedores fortalece la resiliencia organizacional. La empresa puede anticipar fallos, identificar proveedores críticos y planificar medidas de contingencia. Así, la gestión de terceros se convierte en una ventaja competitiva basada en confianza, cumplimiento y seguridad.
By Uriel Bekerman, Director of GRC at Enveedo.
No Comments Yet
Let us know what you think